El lugar donde nos escondemos y la verdad que nos encuentra
- JC

- Nov 5, 2025
- 3 min read
Updated: Nov 9, 2025
El Primer Paso👣

Hoy parece que todos estamos escondidos.
Algunos se esconden detrás de la ambición, otros detrás de la seguridad.
Hay quienes se cubren con una sonrisa, una marca o una plataforma.
Y hay quienes usan la política, la religión y hasta el lenguaje de la fe para ocultar motivos que solo los benefician a ellos.
Pero esconderse no siempre es malo.
A veces es supervivencia.
Nos refugiamos en el trabajo porque nos da identidad.
Nos refugiamos en la prisa para evitar el silencio que nos asusta.
Respondemos rápido porque tememos las preguntas que llevamos dentro.
Lo que no vemos a menudo es esto.
No está mal esconderse.
Es peligroso cuando nos escondemos en el lugar equivocado.
La Piedrita en mi Camino🚶🏽➡️
Nos enseñaron a mostrar la mejor cara.
A pulir las intenciones.
A vestir las motivaciones, aunque por dentro estén agrietadas.
Así actuamos. Impresionamos. Cuidamos la imagen.
Y poco a poco olvidamos quiénes somos sin la máscara.
El mundo premia la apariencia.
Pero Dios escucha la esencia.
Y esta es la molestia que cargo últimamente.
Demasiada gente usa la bondad como disfraz.
Hablan de valores, pero protegen poder.
Piden justicia, pero buscan influencia.
Hablan de unidad, pero construyen audiencias.
Invocan a Dios, y a veces Dios no está en la sala.
Por eso el espíritu se cansa.
Estamos rodeados de cosas que parecen correctas, pero algo dentro susurra, “Esto no cuadra.”
No se trata solo de elegir entre lo bueno y lo malo.
Se trata de elegir entre opciones que aparentan ser buenas, pero solo una es verdad.
No podemos hacerlo sin discernimiento.
Y el discernimiento nace de esconderse en el lugar adecuado.
La Brújula🧭

Existe un sitio donde nadie te observa.
Donde no hay actuaciones ni posturas.
Es un lugar secreto, sagrado.
El sitio al que Jesús iba cuando el ruido era insoportable y las exigencias lo aplastaban.
Allí puedes ser visto sin tener que explicar nada,
ser amado sin tener que ganarlo,
ser fortalecido sin fingir.
La Escritura llama a Dios un refugio.
No un refugio para evadir responsabilidades o la realidad,
sino un amparo frente a la tormenta de falsedades, presiones y actuaciones.
No es escapismo. Es alineamiento.
Cuando te refugias en Él, no solo recibes consuelo.
Recibes claridad.
Comienzas a ver lo que otros no ven.
Distingues la diferencia entre carisma y carácter,
entre un escenario y un corazón,
entre ruido y verdad.
Porque Él no te muestra la superficie.
Te muestra la raíz.
Te enseña a distinguir entre una bondad vacía y una bondad eterna.
Entre promesas que halagan y promesas que sanan.
Entre una luz que ciega y una luz que guía.
Y no te obliga a entrar a ese refugio.
Te espera allí.
Cada día. Cada hora. Cada respiro.
El Sendero Abierto🛣️
Todos nos escondemos. La pregunta es en dónde.
¿Te escondes en tu éxito, en la agenda, en la imagen, en el aplauso?
O ¿te refugias en un Dios que ya conoce tus preguntas más profundas y aun así te dice, “Acércate”?
Cuando te escondes en Él, no huyes del mundo.
Aprendes a vivir en él con ojos que ven y un corazón que permanece tierno.
No es debilidad. Es sabiduría.
Si te saturan las cosas buenas que resultan falsas,
si tu espíritu está cansado de distinguir motivos,
si cargas con el peso de la impostura,
encuentra tu lugar de resguardo.
No en el foco de la atención.
No en tus planes.
No en la aprobación ajena.
Refúgiate en la calma, la sanación y la tierra firme del que todo lo ve y aun así te llama amado.
Que ese refugio sea tu punto de partida.
Que sea el espacio donde dejas de actuar y empiezas a ser.
Quédate descalzo. Quédate honesto. Quédate cerca de la tierra.
– El Evangelio Descalzo👣






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